Descubre los secretos para crear cuchillos únicos y fundas de cuero sólidas en nuestra conversación con el creador de Pablo Custom Knives. En esta entrevista descubrirás cómo la pasión por la naturaleza se transforma en oficio, y qué herramientas y técnicas de marroquinería usa a diario este profesional.
Índice
¿Cuál es tu superpoder? ¿Knifemaker o marroquinero?
Creo que me manejo bastante bien en ambos campos.
¿Cómo empezó todo? ¿De dónde viene esta pasión?
Me crié en un pueblecito de la región de Podlasie. De pequeño, un chaval trasto, correteaba por los bosques con una navaja para hacerme tirachinas, arcos, pistolas de palo y juguetes parecidos para matar el tiempo. La navaja era una herramienta inseparable, y así sigue siendo hoy, ahora que soy yo quien las fabrica.
¿Cuál fue tu primer proyecto?
Lo recuerdo perfectamente, porque tenía un montón de fallos técnicos: era un auténtico «churro». Aun así, sigue en mi taller a día de hoy, para recordarme lo que no se debe hacer.
¿De dónde sacas la inspiración para tus proyectos?
Creo que la naturaleza que me rodea es mi mayor fuente de inspiración. Los cuchillos que fabrico son claramente cuchillos de campo, pensados para personas a las que les encanta el contacto con el bosque, el agua y la montaña.
Taller y proceso creativo
¿Cuáles son para ti las dos herramientas imprescindibles, sin las que no concibes tu trabajo?
El horno de temple, porque un tratamiento térmico correcto es clave, y, por supuesto, mis manos.
¿Cómo es tu proceso creativo?
Creo que, en muchos compañeros de oficio, el proceso de fabricar un cuchillo es muy parecido. Solo nos diferenciamos en la técnica de cada etapa concreta. Empiezo por el diseño, después paso a trabajar el acero, es decir, a darle forma junto con el bisel y los orificios. El siguiente paso es el tratamiento térmico: distensionado, temple, revenido y, a veces, según el tipo de acero, también criogenización. Después del temple llega la fase de acabado de la hoja en bruto y el montaje del mango. Prácticamente la última etapa es la confección de la funda, en cuero o en un material sintético como el Kydex. La culminación del trabajo, antes de empaquetar el pedido para el cliente, es dotarlo de plena funcionalidad, es decir, el afilado.
¿Qué materiales y técnicas de marroquinería usas al crear las fundas?
Para coser las fundas uso exclusivamente cuero de curtición vegetal de 3 a 4 mm de grosor, porque se presta perfectamente al moldeado en húmedo y al repujado. Trabajo los cantos con un matacantos y después los bruño con Tokonole. Coso todo el conjunto a dos agujas, con la clásica costura de silla, que garantiza una resistencia enorme.
¿El proyecto del que estás más orgulloso?
Básicamente tengo dos proyectos insignia. El primero es el Hunter, que suelo hacer en acero para herramientas O1 o 80CrV2. El segundo es el Bushcraft CLASSIC, fabricado en acero al carbono o inoxidable, por ejemplo AEB-L.
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