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Remachador para remaches
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Remachador para remaches

Un remachador manual es una herramienta especializada de marroquinería en forma de vástago de acero con una punta perfilada, diseñada para deformar y asentar de forma duradera las cabezas de los remaches que unen varias capas de material. En la artesanía del cuero no todo se puede unir con cola de contacto e hilo. Cuando un proyecto exige soportar grandes cargas, fijar el asa de un bolso pesado o crear una articulación móvil, entran en juego los remaches y, con ellos, los colocadores de remaches. Esta herramienta, sencilla en su diseño pero sumamente precisa, determina si el herraje quedará fijado de forma recta, estética y para muchos años, o si se romperá y deformará irreversiblemente la flor del cuero. Utilizar un remachador inadecuado es el camino más rápido para arruinar tanto el propio remache como una pieza de cuero cuidadosamente cortada.

Características

El remachador clásico tiene forma de cilindro metálico alargado, fabricado habitualmente en acero templado para herramientas. Su estructura se divide en dos zonas: la parte superior es la zona de impacto, donde se golpea con el mazo, y la parte inferior es la zona de trabajo, cuyo perfil está fresado con precisión para adaptarse a la perfección a la forma y tamaño de un remache específico. Su funcionamiento recuerda al cuño de una ceca: un golpe preciso da forma definitiva al metal, cerrándolo en la geometría deseada sin dañar su recubrimiento exterior.

La característica clave de cualquier remachador es su perfil de trabajo. En el caso de los populares remaches de cabeza convexa (de hongo), la punta del embutidor presenta una hendidura cóncava. Si intentas colocar un remache convexo con un botador plano, lo aplastarás de inmediato, estropeando el baño galvánico y debilitando la unión. Los remachadores siempre funcionan por parejas: por un lado golpea el embutidor, pero por el otro el remache debe apoyarse sobre una base adecuada, denominada sufridera o tas. Esta base también cuenta con cavidades moldeadas. Golpear el remache con el troquel directamente sobre una mesa de acero plana aplastará la cabeza inferior.

Estas herramientas cuentan con tolerancias dimensionales muy estrictas. Un remachador de 9 mm está diseñado exclusivamente para remaches con cabeza de 9 mm de diámetro. Utilizar una herramienta de 7 mm sobre un remache mayor cortará una circunferencia sobre él y rayará el latón. A su vez, usar un remachador de 9 mm en un remache de 7 mm hará que la herramienta resbale, lo que suele terminar en un golpe sobre la flor del cuero y una marca irreversible en forma de media luna. El acero del que se fabrican los remachadores debe ser más duro que el material del remache (normalmente latón, acero niquelado o cobre), pero requiere a su vez el uso de mazas adecuadas para evitar que la zona de golpeo se deforme y acabe achatándose.

Aplicaciones

Los remachadores abarcan una gama muy amplia de perfiles. Cada tipo de herraje requiere una punta específica, e intentar utilizar una sola herramienta para todo siempre resulta en un fracaso.

  • Remachador para remaches de doble cabeza: Es la herramienta más común en el taller. Sirve para fijar remaches que presentan una cabeza convexa estética en ambos lados (los llamados double cap rivets). Se utilizan para unir correas de bolsos, fijar pasadores en cinturones o montar anillas. Las medidas más populares son 7 mm y 9 mm. Si unes dos capas de piel de curtición vegetal de 1,5 mm de grosor cada una, necesitarás un remache con un vástago de unos 5 mm de longitud y un remachador exactamente calibrado.
  • Remachador para remaches tubulares (huecos): Los remaches tubulares cuentan con una cabeza plana o ligeramente convexa en un extremo y un tubo hueco en el otro. El troquel para remaches tubulares incorpora un cono o una estrella especial en su extremo que, al recibir el impacto, abre las paredes del tubo hacia el exterior, recogiéndolas en un anillo limpio. Esta solución se emplea a menudo con pieles de curtición al cromo más finas (p. ej., de 1,2 mm) o al unir cuero con cartón de marroquinería, donde se busca un acabado plano en el interior de la pieza.
  • Colocador para remaches roscados y botones Sam Browne: Estos herrajes funcionan como cierres: cuentan con una cabeza prominente a través de la cual se encaja una ranura practicada en el cuero. El colocador para este tipo de botón dispone de un vaciado muy profundo que permite alojar toda la cabeza sin tocarla, apoyándose únicamente en su base o cuello inferior. Así, el golpe del mazo remacha el vástago inferior sin aplastar la bola decorativa superior.
  • Embutidor para ollaos y ojetes (colocador manual): Los ollaos y ojetes metálicos requieren una geometría completamente distinta. El embutidor para ollaos cuenta con un vástago guía pronunciado que entra en el centro del ollao y un cuello perfilado que expande el tubo metálico hacia afuera, presionándolo contra la arandela. Se emplean en sacos de cierre con cordón, lonas o fundas pesadas de moto fabricadas en vaqueta de más de 3 mm de grosor. Las medidas de estos troqueles suelen comenzar a partir de 10 mm.
  • Remachador para remaches de acero: Los remaches estándar de latón pueden no resistir las tensiones en guarnicionería o en correas de tiro pesado. En esos casos se utilizan remaches de acero duro. El remachador para remaches de acero debe estar fabricado con aleaciones de extrema dureza. Usar un troquel blando y económico en un remache de acero provocará que se deforme la herramienta y no el remache. Además, requieren una fuerza de impacto considerablemente mayor.
  • Troqueles para broches de presión: Aunque un broche de presión no es un remache en sentido estricto, el principio de colocación es idéntico. El juego para broches consta habitualmente de dos embutidores distintos: uno con punta cóncava para fijar la tapa exterior (cap) y otro con un punzón guía preciso para remachar la pieza del muelle (socket).

Cómo elegir

Para equipar tu taller con herramientas de montaje de herrajes, conviene empezar analizando tus proyectos más habituales. Para un artesano principiante, la opción ideal de inicio es un juego compuesto por una sufridera universal (con ranuras de 6, 7, 8, 9 y 10 mm) y dos remachadores para remaches de doble cabeza de 7 mm y 9 mm. Este conjunto te permitirá colocar el 90 % de los herrajes en carteras estándar, cinturones y bolsos pequeños.

Al elegir el remachador, presta mucha atención a la longitud del vástago del remache en relación con el grosor del cuero. Es el error más habitual entre principiantes. Tras atravesar todas las capas de cuero, el vástago del remache debe sobresalir entre 1,5 mm y 2 mm. Si sobresale menos, el embutidor no tendrá suficiente metal para deformar y el remache se soltará con el tiempo. Si sobresale demasiado (por ejemplo, 4 mm), el impacto del remachador doblará el vástago por la mitad en forma de «S», y el remache quedará torcido, dejando holgura entre el cuero y la cabeza.

Recuerda siempre utilizar el mazo adecuado. Nunca golpees un remachador de acero con un martillo de carpintero de acero. Esto genera el efecto «champiñón»: la parte superior del remachador se aplasta y las esquirlas de acero templado desprendidas pueden resultar muy peligrosas. Para trabajar con remachadores manuales, utiliza mazos pesados de polímero, de nailon o de cuero crudo (rawhide mallet). Absorben las vibraciones y protegen la herramienta.

Con el tiempo, el artesano avanzado suele pasar a una máquina remachadora manual de palanca, que tolera mejor los errores y permite colocar herrajes sin hacer ruido. No obstante, incluso en un taller profesional, el remachador manual sigue siendo indispensable. La prensa tiene un alcance de brazo limitado (normalmente de unos pocos centímetros). Si necesitas colocar un remache en el fondo de un bolso cilíndrico profundo o en el centro de una pieza grande de cuero, la máquina remachadora no llegará. En esos casos, la única solución es el remachador manual sobre una base de trabajo estable.

Otro aspecto crucial es el orden de trabajo. Antes de remachar una tira de cinturón de piel de curtición vegetal, asegúrate de haber terminado por completo los cantos. Utiliza un matacantos para redondear los bordes y luego púlelos con Tokonole y un bruñidor de madera. Una vez fijado el herraje, el acceso al borde situado justo debajo del remache resultará muy difícil, lo que impedirá rematar esa zona con un acabado limpio.

Productos de nuestra oferta

En nuestra tienda ofrecemos herramientas de calidad contrastada que garantizan precisión y repetibilidad al colocar herrajes. Como en esta fase del trabajo no hay margen para el error, apostamos por accesorios fabricados con materiales de máxima calidad.

  • Remachadores manuales para remaches de doble cabeza: disponibles en medidas individuales (entre ellas 6 mm, 7 mm, 9 mm), perfectamente adaptados a los remaches para cuero más populares del mercado. Su mecanizado de precisión evita dañar el recubrimiento galvánico de los herrajes.
  • Juegos de troqueles para broches de presión: conjuntos formados por embutidores específicos y base de apoyo, indispensables para colocar correctamente cierres tipo muelle o de anillo.
  • Sufrideras para marroquinería (bases de apoyo): discos macizos de acero con hendiduras fresadas de diferentes diámetros. Proporcionan un apoyo firme a la cabeza inferior del remache, evitando que se aplane con los golpes del mazo.
  • Embutidores para ollaos: herramientas de dos piezas que permiten rematar los ojetes de forma limpia y uniforme en los orificios, imprescindibles para confeccionar sacos o fijar mosquetones en plano.
  • Mazos de polímero y nailon: indispensables para golpear remachadores de acero. Proporcionan la fuerza de impacto adecuada (gracias al peso óptimo de su cabeza) a la vez que protegen las herramientas de acero frente a deformaciones y roturas.

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