El serraje (piel natural) es la capa inferior de la piel debidamente tratada (el lado de la carne), caracterizada por un tacto aterciopelado muy suave. Se obtiene principalmente mediante el proceso de división, es decir, la separación mecánica de la capa superior flor del resto de la pieza. En el taller de marroquinería es un material muy apreciado por su excepcional flexibilidad, su acabado mate y su excelente caída.
¿Qué caracteriza al serraje?
El serraje es un tipo específico de piel desdoblada. Al carecer de la capa flor exterior más rígida, este material resulta extraordinariamente suave y maleable. Imagina la superficie del serraje como un césped denso y recién cortado: cada microfibra tiene vida propia y, al pasar la mano a contrapelo, cambia al instante la orientación del pelo y el tono visual de la superficie. Esto aporta un efecto de profundidad único que no encontrarás en las pieles lisas de flor.
Para algunos es un inconveniente y para otros una ventaja: el serraje absorbe la humedad con facilidad. Su estructura de fibra abierta permite que el material absorba los tintes con gran eficacia, logrando colores intensos y saturados durante su producción. Por contra, el producto acabado de serraje es más vulnerable a la suciedad y al agua, por lo que exige un cepillado regular y el uso de protectores específicos en espray.
Conviene diferenciar el serraje del nobuk. El nobuk es una piel que conserva la flor exterior, ligeramente lijada en su superficie. El serraje, en cambio, procede de la capa interna (el lado de la carne), por lo que su pelo suele ser más largo y marcado que en el nobuk. Por lo general, los serrajes pasan por una curtición al cromo, lo que les confiere esa suavidad tan característica y una gran estabilidad en el color.
¿Para qué se utiliza el serraje?
Al carecer de una flor rígida, el serraje rara vez cumple una función estructural en proyectos pesados. En cambio, funciona de maravilla donde priman la flexibilidad y un tacto agradable.
- Forros prémium: el serraje fino (0,5-0,8 mm) es un material excelente para el forro interior de bolsos de lujo, fundas o estuches.
- Bolsos blandos y sacos: las opciones más gruesas (1,2-1,5 mm) son ideales para confeccionar un bolso serraje tipo hobo, bomboneras o mochilas blandas.
- Detalles e inserciones: elementos decorativos en carteras, parches o paneles a contraste en proyectos que combinan piel flor lisa con acabado mate.
- Prendas y complementos: guantes, cinturones blandos o tiretas de cuero donde la flexibilidad resulta fundamental.
¿Cómo elegirlo y en qué fijarse?
Al comprar serraje, fíjate especialmente en el grosor y en la compacidad de sus fibras. Un serraje económico de baja calidad tiende a soltar pelusa y polvo en exceso, lo que resulta molesto, sobre todo si lo utilizas como forro. Pasa la mano por la superficie de la piel: un material de calidad debe ser consistente y no dejar residuos en los dedos.
También es crucial elegir el grosor adecuado para tu proyecto. Si vas a forrar con serraje la piel estructural principal (por ejemplo, en una correa de reloj), busca piezas con un grosor máximo de 0,5-0,6 mm para no dar excesiva rigidez al conjunto. Para confeccionar bolsos blandos independientes, el rango ideal está entre 1,2 y 1,6 mm. Ten en cuenta además que los cantos del serraje no se pueden bruñir con Tokonole: al carecer de flor, estos bordes se suelen doblar o rematar con pintura para bordes.
Productos de nuestro catálogo
- Pieles naturales — una selección completa de pieles para tus proyectos, incluyendo opciones ideales para combinar con forros suaves.
- Pieles de vacuno — cueros resistentes y estructurales que contrastan a la perfección con inserciones suaves de serraje.
- Cola de contacto para cuero — adhesivos esenciales para fijar de manera uniforme los forros de serraje al material principal.
- Hilo para coser cuero — hilos resistentes para unir con firmeza el serraje flexible con pieles flor más gruesas.







