La badana (conocida a menudo por el término inglés strop) es una tira o un bloque de cuero natural grueso que se usa en la fase final del afilado de herramientas de artesanía para pulir el filo de corte. Su función principal no es retirar una gran cantidad de material, sino alisar las rebabas microscópicas y darle al filo un acabado como un espejo. En el taller de marroquinería es un fundamento absoluto, porque trabajar con una herramienta desafilada sobre un cuero caro supone el riesgo de estropear el proyecto.
¿Qué distingue a la badana?
La badana difiere radicalmente de las piedras de agua o de las piedras de diamante. Las piedras desgastan agresivamente el acero, dándole un nuevo ángulo y sacando el filo básico. El cuero, en cambio, actúa como un colchón elástico. Piensa en la superficie de la badana como en un circuito de carreras microscópico, en el que la pasta de pulir es la arena esparcida y el filo es el neumático que tiene que rodarse a la perfección. El cuero cede mínimamente ante la presión del acero, envolviendo el filo de corte y puliéndolo por todos los lados.
Un material muy adecuado para este fin es la vaqueta, el cuero vacuno de curtición vegetal. Esto se debe a su densidad y rigidez naturales, y al hecho de que en el proceso de curtido vegetal no se emplean sales de cromo, que podrían reaccionar de forma indeseada con las pastas de pulir. El cuero curtido al cromo es demasiado blando, elástico y no ofrece el apoyo adecuado para el filo.
En el oficio se aprovechan las dos caras del cuero. El lado de la carnaza (el interior, de aspecto más basto) tiene una estructura de fibras más suelta. Admite muy bien las pastas de pulir duras (por ejemplo, la verde o la negra), dejando que penetren profundamente en el material. La flor (el lado exterior liso), en cambio, es dura y compacta. Se usa a menudo al final del proceso, sin ninguna pasta o con una cantidad mínima de un producto de pulir fino, para sacar el filo definitivo de la navaja. Conviene recordar aquí una regla clave de seguridad y de técnica: el filo siempre se pasa «desde el filo de corte hacia atrás», para no cortar el cuero.
Y aquí aparece un error frecuente entre los artesanos principiantes. Muchos aplican sobre el cuero una capa gruesa e irregular de pasta de pulir, como si fuera mantequilla sobre pan. En realidad, la pasta debe frotarse con fuerza y de manera uniforme, formando solo una película fina. Un exceso de pasta hace que el filo resbale sobre ella en lugar de trabajar en el punto de contacto entre el abrasivo y las fibras del cuero, lo que redondea el filo de corte y, paradójicamente, desafila la herramienta.
¿Para qué sirve la badana?
En marroquinería, la badana es una herramienta universal, imprescindible para mantener a punto todo el arsenal del taller.
- Cuchillos redondos (round knives): Necesitan un repasado regular en una badana ancha para deslizarse con suavidad por cueros vacunos gruesos sin desgarrar el canto.
- Matacantos: Se repasan con tiras finas de cuero impregnadas en pasta, o en el canto de un bloque grueso de badana, para conservar el ángulo de corte perfecto.
- Cuchillas giratorias (swivel knives): Necesitan un filo perfectamente liso para tallar y estampar con precisión. Se afilan en un ángulo muy preciso sobre el lado de la flor, más duro.
- Leznas de marroquinería: Repasar los lados de la lezna en la badana hace que penetre en el material con suavidad, sin agrandar innecesariamente el orificio para la costura a mano.
- Cuchillas francesas (french skivers): Sus filos anchos y planos necesitan un bloque de badana perfectamente uniforme para evitar que el canto ondule durante el rebajado.
Cómo elegir y en qué fijarse
Al elegir un cuero destinado a badana, lo fundamental es su grosor y su rigidez. Funcionan muy bien las vaquetas de curtición vegetal de 3-4 mm de grosor. Un cuero más fino (por ejemplo, 1,5 mm) puede ser demasiado propenso a deformarse, a menos que lo pegues sobre un trozo de madera o de vidrio perfectamente plano y duro. Precisamente pegar el cuero sobre una base estable (creando el llamado bloque de afilado) es un método muy popular en los talleres de marroquinería, que ofrece un gran control sobre el ángulo con el que se guía la herramienta.
Fíjate en la calidad de la flor. Debe estar limpia, lisa y libre de marcas profundas, cicatrices o arañazos. Cualquier irregularidad en la superficie de la flor se transmitirá a la herramienta que estás afilando, pudiendo mellar el delicado filo de corte. Si piensas usar las dos caras, elige una pieza con una carnaza uniforme, sin fibras sueltas y levantadas que puedan apelmazar la pasta de pulir.
El ancho de la tira de cuero también tiene mucha importancia. Para cuchillos pequeños basta con una tira de 4-5 cm de ancho. Sin embargo, si trabajas con un cuchillo redondo, necesitas un bloque bastante más ancho (mínimo 7-10 cm), para poder pasar todo el filo curvo con un movimiento continuo sin salirte del borde de la badana.
Productos de nuestro catálogo
CraftPoint no tiene en catálogo bloques de afilado de madera ya montados, pero contamos con materiales excelentes con los que podrás prepararte tú mismo una badana profesional para tu taller.
- Cueros de curtición vegetal — la base ideal para crear tu propia badana. Te recomendamos piezas más gruesas (por encima de 3 mm), que te darán la rigidez adecuada una vez pegadas sobre madera.
- Cueros vacunos — los crupones vacunos en bruto y sin teñir son la elección tradicional de los artesanos para repasar filos.
- Herramientas de marroquinería — aquí encontrarás cuchillos, matacantos y leznas que necesitarán un repasado regular en la badana que prepares tú mismo.
Términos relacionados del glosario
- Cuero vacuno
- Curtición vegetal
- Badana de afilado
- Cuchillo redondo (round knife)
- Matacantos
Ver también
- Cómo empezar en marroquinería
- Cómo cuidar las herramientas de corte del taller







