El pegamento habitual para el cuero es un preparado químico especializado que se usa en marroquinería para unir capas de material de forma permanente o temporal antes de realizar la costura definitiva, lo que evita que las piezas se desplacen y da rigidez a la construcción del artículo. Al contrario de lo que suele creer la gente que empieza, el pegamento raras veces es el único elemento de unión en los proyectos profesionales de cuero, pero su uso correcto es absolutamente clave para la precisión del trabajo posterior.
Características
En marroquinería, la cola actúa como los cimientos de un edificio: por sí sola no sostendrá toda la construcción de forma indefinida bajo grandes cargas, pero sin ella las paredes, es decir en nuestro caso las costuras, empezarán a tambalearse y a deformarse enseguida. Las particularidades de trabajar con cuero natural obligan a usar productos químicos con unos parámetros determinados. El cuero es un material que trabaja, que se dobla y que está expuesto a cambios de humedad y de temperatura. Por eso el adhesivo debe conservar su elasticidad una vez seco. Una unión dura y vítrea provocaría que el material se agrietara en las zonas de pliegue, por ejemplo en el lomo de una cartera o en el punto de fijación de un cinturón.
En el oficio del cuero encontramos sobre todo dos grandes familias de pegamentos: los productos a base de agua (dispersión) y las colas con disolvente (de contacto). Las colas al agua, a menudo basadas en policloropreno o en acetato de polivinilo, son seguras para la salud, no emiten vapores irritantes y funcionan de maravilla con materiales de poro abierto. Curiosamente, en este grupo también encontramos la popular cola blanca de carpintero (tipo PVA). Aunque en principio está pensada para ebanistería, muchos marroquineros la usan con éxito para pegar forros de cuero en cajas de madera o para dar rigidez a piezas planas, ya que el cuero por el lado de la carnaza (la parte fibrosa de abajo) tiene una estructura muy absorbente, parecida a la de la madera en bruto. Las colas al agua tardan algo más en secar, pero permiten pequeños ajustes en la colocación de las piezas justo después de unirlas.
Las colas con disolvente, conocidas coloquialmente como butaprenos o colas de contacto, se comportan de forma completamente distinta. Su mecanismo de acción es diferente. Se aplica una capa fina en ambas superficies a unir, se espera unos quince minutos a que se evapore el disolvente (hasta que la superficie deje de pegarse al dedo), y después se presionan con fuerza las dos piezas entre sí. La unión se forma al instante bajo la presión. Esta solución ofrece una fuerza de agarre enorme desde el primer segundo, pero no perdona errores: una vez unidas las piezas, por lo general ya no se pueden separar sin dañarlas. Son productos de olor intenso, que exigen trabajar en un espacio bien ventilado.
Conviene recordar que ningún pegamento se agarra bien a una superficie lisa y acabada. El cuero de curtición vegetal, la vaqueta, y todavía más los cueros acabados de fábrica en color (como nuestro cuero insignia Maya) tienen la flor cerrada. Intentar aplicar cola directamente sobre una superficie así acaba con el pegamento despegándose con facilidad. Para conseguir una unión fuerte, hay que rayar antes la superficie de la flor en la zona de encolado, usando una cuchilla, un rayador o papel de lija de grano grueso, para dejar al descubierto las fibras internas del material. Solo entonces el producto químico puede penetrar en la estructura del cuero y crear una unión indisoluble.
Aplicaciones
En el taller de marroquinería, la cola se usa en casi todas las fases de construcción de un proyecto. Los distintos grosores de cuero y las diferentes construcciones exigen adaptar la técnica de encolado a cada tarea concreta.
- Construcción de cinturones de dos capas. Cuando hacemos un asa sólida para un bolso o un cinturón de pantalón, a menudo pegamos entre sí dos capas de cuero de curtición vegetal, por ejemplo de 1,5 mm cada una, uniéndolas carnaza contra carnaza. Esto exige usar una cola de contacto fuerte en toda la superficie. Así el cinturón gana un grosor de 3 mm, se vuelve más rígido, menos propenso a estirarse, y tiene la flor lisa por ambos lados.
- Preparación de los cantos para el acabado. En proyectos como fundas de cuchillo, donde unimos hasta tres o cuatro capas de vaqueta gruesa (por ejemplo, de 3 mm cada una), la cola evita que las capas se separen durante el trabajo con el matacantos y durante el pulido. Si las capas no quedan perfectamente pegadas hasta el mismo borde, el Tokonole se colará por las rendijas, y el canto nunca alcanzará ese aspecto liso y vítreo que buscamos.
- Encolado de forros. Los bolsos y carteras de lujo suelen tener el interior rematado con cuero fino (por ejemplo, cabra de 0,6 mm) o con material textil. Para esto se usan colas elásticas a base de agua. Se aplican en una capa muy fina, a menudo con una espátula especial, para evitar empapar el forro fino y que se formen grumos poco estéticos bajo su superficie.
- Fijación de cremalleras. Coser una cremallera en un neceser o un bolso de cuero sin haberla encolado antes es extremadamente difícil. La cremallera ondulará y se desplazará bajo el prensatelas de la máquina o durante el perforado de los agujeros para la costura a mano. Una cola al agua suave permite sujetar de forma temporal y puntual la cinta de la cremallera al borde del cuero de 1,2-1,5 mm de grosor antes de empezar a coser.
- Unión del cuero con otros materiales. La marroquinería no es solo cuero. Al crear el fondo rígido de un bolso, a menudo se pega entre dos capas de cuero (por ejemplo de 1 mm) un refuerzo especial de cartón de marroquinero (texon) o de un material tipo salpa. En los proyectos híbridos, donde el cuero se une a asas o estructuras de madera, un adhesivo bien elegido (incluso la cola de carpintero mencionada antes, en el caso de los elementos de madera) garantiza la integración de estructuras distintas.
- Sellado de los extremos del hilo. Al terminar de coser con punto silla, sobre todo usando hilos de poliéster encerados como Slam o Vinymo MBT, una gotita de cola introducida en el último agujero (en lugar de quemar el hilo) permite bloquear el nudo de forma estética y duradera dentro del propio agujero, algo que se prefiere en artículos de marroquinería muy elegantes.
Cómo elegir
La elección del producto adecuado depende del nivel del artesano, del tipo de cuero utilizado y de las condiciones del taller. No existe una solución universal que sirva para cualquier situación.
Para un marroquinero principiante, que da sus primeros pasos en la intimidad de su casa, la mejor opción será una cola moderna a base de agua. Su principal ventaja es que no desprende vapores tóxicos, lo que permite trabajar con seguridad en una habitación o en la cocina. Además, si accidentalmente manchas la flor del cuero, la cola al agua normalmente se puede limpiar con facilidad con un paño húmedo, antes de que se seque del todo. Este tipo de productos funciona de maravilla con cueros de curtición vegetal. Si estás haciendo tu primera cartera con un cuero de 1,2 mm de grosor, la cola al agua te da un margen de error: después de colocar las piezas todavía tienes unos segundos para posicionarlas a la perfección, antes de que el agua se evapore y la unión se vuelva fuerte.
Para el marroquinero avanzado, que trabaja en un taller equipado, la herramienta básica será una cola de contacto fuerte de policloropreno. Es imprescindible al trabajar con cueros curtidos al cromo, que a menudo están engrasados o tienen una estructura que repele el agua. La cola al agua simplemente resbalaría por esa superficie o tardaría una eternidad en secar. La cola de contacto exige aplicar una capa fina y uniforme en ambos lados (por ejemplo, en la carnaza de dos piezas de cuero de 2 mm), esperar unos 10-15 minutos y presionar con fuerza con un rodillo de marroquinero. Esto da una estabilidad inmediata, y permite perforar de inmediato los agujeros para el punto silla sin riesgo de que las capas se desplacen.
Un error frecuente es aplicar demasiada cantidad de adhesivo. Da igual si usas cola al agua o con disolvente: la regla es una sola, la capa debe ser lo más fina posible. Una capa demasiado gruesa de cola al agua endurecerá mucho el cuero y alargará el tiempo de secado hasta varias horas. Por su parte, el exceso de cola de contacto rebosará por los lados al presionar las piezas. Si la cola seca mancha el canto, bloqueará los poros del cuero. Como resultado, durante el acabado posterior del canto, el Tokonole no podrá penetrar en las fibras, y en el borde del artículo quedará una línea oscura y poco estética de goma. Para evitarlo, la cola debe aplicarse con una espátula especial y flexible, dejando aproximadamente 1 mm de margen desde el propio borde del material.
Fíjate también en las particularidades del proyecto. Si pegas piezas que van a trabajar mucho (por ejemplo, una correa de reloj de cuero de 1,5 mm), busca colas etiquetadas como altamente elásticas. Por otro lado, para pegar elementos estructurales rígidos de maletas o de bolsos tipo shopper gruesos, puedes usar productos más densos, que además den rigidez a toda la forma.
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