Una pieza de piel (o corte de piel) es la materia prima en forma de pieza completa o parcial de piel curtida, lista para trabajar en marroquinería. Según la zona del animal de la que proceda, este material varía enormemente en densidad, elasticidad y grosor. Comprender la anatomía del corte es fundamental para planificar el patronaje de forma eficiente.
¿Qué caracteriza a una pieza de piel?
La piel entera de un animal (generalmente vacuno) suele ser demasiado grande para manipularse con comodidad en la curtiduría o en el taller. Por eso se divide en diferentes cortes o piezas. La división principal sigue la línea del lomo. Imagina una pieza de piel como un mapa topográfico: el centro, es decir, el lomo y la culata, son montañas firmes y densas con la máxima resistencia, mientras que los extremos (axilas y barriga) son valles suaves y elásticos que ceden con facilidad a la presión.
La orientación de las fibras de colágeno en la pieza determina su elasticidad. Las fibras del lomo están densamente entrelazadas y discurren en paralelo, lo que confiere al material una gran estabilidad. Cuanto más cerca de la barriga, más suelta es la estructura y la piel empieza a comportarse como una esponja: absorbe el agua con mayor facilidad y cede más bajo tensión.
Para unos es un defecto y para otros una ventaja: las partes blandas no sirven en absoluto para un cinturón, pero funcionan de maravilla para el moldeado en húmedo, la confección de fuelles en bolsos o la elaboración de fundas blandas. Un buen artesano sabe aprovechar cada centímetro cuadrado de la piel adaptando cada pieza del patrón a las propiedades naturales de cada zona.
¿Para qué se utiliza cada corte de piel?
Las piezas de piel se dividen en varios tipos principales, cada uno con un uso específico:
- Crupón (culata): La parte más compacta y densa, correspondiente al lomo y la grupa. Ideal para cinturones, bolsos pesados, sillas de montar y fundas. Presenta la menor elasticidad.
- Cuello (shoulder): Parte de la zona de los hombros y el cuello. A menudo presenta bellas arrugas naturales. Excelente para carteras, cubiertas de libretas y cinturones ligeros.
- Faldas (barriga): Fragmentos blandos de la zona del vientre. Elásticos y de fibra más suelta. Se utilizan para forros, refuerzos, fuelles y piezas que no requieren rigidez.
- Media piel (hoja): Pieza cortada a lo largo de la columna vertebral que incluye la mitad del crupón, el cuello y la falda. Es el formato más versátil para pequeños talleres.
¿Cómo elegir y qué tener en cuenta?
Al elegir una pieza de piel, ten en cuenta su uso final. Si planeas cortar tiras largas (de más de 120 cm), necesitarás un crupón o una media piel larga de 3-4 mm de grosor. Para fabricar carteras, es mucho más adecuado un cuello de 1,2-1,6 mm, ya que se dobla con mayor facilidad y no añade grosor excesivo en los bordes.
Presta atención al tipo de curtición. Una pieza de piel de curtición vegetal será más rígida, apta para el moldeado en húmedo y, con un grosor superior a 2 mm, también para el repujado. Además, puedes teñirla y bruñir los bordes con Tokonole. Antes de aplicar el producto, conviene biselar el borde con un matacantos adecuado: para pieles más gruesas de 3-4 mm te servirá el número #2, y para pieles más finas (por ejemplo, 1,2-1,6 mm) bastará con el #1. Por su parte, la piel de curtición al cromo es suave, flexible y resistente al agua, pero sus cantos no se pueden bruñir con acabado cristalino: requieren el uso de pintura para bordes.
Productos de nuestro catálogo
En CraftPoint encontrarás piezas cuidadosamente seleccionadas, listas para trabajar en tu taller:
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