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Ollaos autoperforantes: tipos, usos y cómo elegirlos
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Ollaos autoperforantes: tipos, usos y cómo elegirlos

Los ollaos para cuero con arandela son herrajes metálicos de dos piezas compuestos por un tubo con valona y una arandela, que protegen de forma duradera los bordes de los orificios en la piel frente a desgarros y rozaduras causados por la tensión. El montaje de este elemento consiste en aplastar mecánicamente el tubo, que se remacha y dobla de manera uniforme sobre la arandela, creando un aro metálico sólido alrededor del orificio. Un ollao correctamente colocado distribuye la fuerza desde el borde del corte hacia una superficie mucho mayor del material, lo cual es fundamental en piezas con cordones, cierres ajustables mediante tiretas o sometidas a una fricción continua.

Características

Desde el punto de vista técnico, los ollaos para cuero se diferencian de los ojetes simples por el diseño de su arandela y el perfil del propio tubo. Las versiones con arandela de cierre están diseñadas para que, al golpearlas con el embutidor o troquel, el metal se expanda uniformemente hacia los lados, agarrándose al material y evitando que el herraje gire dentro del orificio. Funcionan como un canal protector metálico en miniatura que abraza las fibras en bruto de la piel por ambos lados, aislándolas por completo del desgaste que provocan los cordones o las tiretas de cuero. La medida indicada en los ollaos siempre hace referencia a su diámetro interior; por ejemplo, unos ollaos de 3 mm tienen un orificio de 3 mm de diámetro por el que pasará el cordón, mientras que su valona exterior será mucho más ancha, generalmente de unos 6 a 7 mm.

La segunda medida, igualmente importante, es la longitud del tubo (vástago). Esta determina en qué grosor de piel puedes colocar el herraje. Si trabajas con una piel fina de curtido al cromo de 1,5 mm de grosor, necesitarás un tubo corto. Intentar remachar un ollao largo en un material fino provocará que se deforme hacia los lados o que cree un reborde afilado e irregular en lugar de un dobladillo suave. Por el contrario, en una vaqueta gruesa de 3 mm, un tubo corto ni siquiera asomará por el reverso del material, impidiendo encajar la arandela.

Los materiales con los que se fabrican estos herrajes son determinantes para la durabilidad del producto. Los ollaos de mejor calidad se fabrican en latón. El latón es un metal maleable que se remacha de forma limpia y homogénea bajo la acción de la remachadora y, lo más importante, nunca se oxida. Las alternativas más económicas son de acero recubierto (por ejemplo, niquelado o latonado). El acero es más duro y requiere mayor fuerza al remachar, pero si la capa galvánica se desgasta, el herraje comenzará a oxidarse en contacto con la humedad, manchando la piel con cercos de óxido. También conviene destacar el proceso de perforación. Aunque a menudo se denominen «autoperforantes», en marroquinería esta función solo sirve para tejidos textiles muy finos y blandos. En el caso del cuero, especialmente en la piel de curtición vegetal compacta, siempre debes cortar primero el orificio con un sacabocados de golpe. Intentar clavar el ollao a la fuerza en una vaqueta sin perforar provocará que el tubo de latón se aplaste.

Aplicaciones

Los ollaos para marroquinería destacan por su enorme versatilidad. Se utilizan en prácticamente todas las ramas de la artesanía en piel, desde la pequeña marroquinería hasta proyectos estructurales pesados. Cada una de estas aplicaciones exige requisitos distintos en cuanto al tamaño y material del herraje.

  • Calzado de cuero (ojetes para zapatos). Es el entorno más clásico para este tipo de fornituras. El empeine del calzado soporta grandes tensiones durante el abrochado y la pisada. Por lo general, se emplean ojetes de 3 mm, 4 mm o 5 mm de diámetro interior. Debido al contacto constante con la humedad (lluvia, nieve, sudor), los herrajes para calzado deben ser obligatoriamente de latón inoxidable o aluminio. El uso de acero de baja calidad provocará manchas de óxido en la lengüeta del zapato tras la primera temporada.
  • Bolsos saco (bucket bags). El borde superior de este tipo de bolsos se frunce con una tireta gruesa de cuero o un cordón. Esto requiere herrajes grandes y llamativos, con diámetros de 8 mm, 10 mm o incluso 12 mm. La piel en esta zona (a menudo piel fina de curtido al cromo o piel de marroquinería acabada de 1,5 a 2,0 mm de grosor) tiende a ceder, por lo que la valona ancha de un ollao grande estabiliza toda la estructura.
  • Cinturones y corsés. En los cinturones, los ollaos suelen cumplir una función decorativa o reforzar los agujeros para la hebilla en cinturones de lona y cuero. Se utilizan diámetros de 4 a 5 mm. En los corsés, donde un cordón denso soporta altas tensiones, se colocan decenas de ojetes pequeños (por ejemplo, de 3 mm) fijados en piel de aproximadamente 1,5 mm de grosor, a menudo reforzada por el envés con cinta de refuerzo.
  • Llaveros, etiquetas y colgantes. Pequeños artículos de marroquinería cortados de retales (por ejemplo, vaqueta de 2 mm o 2,5 mm). La colocación de un ojete pequeño de 3 mm donde se pasa la anilla aporta un acabado profesional y evita que el orificio se deforme por el peso de las llaves.
  • Armaduras de cuero y accesorios LARP. En recreación histórica y cosplay se utilizan pieles de curtición vegetal muy gruesas, a menudo de 3,5 mm a 4 mm. La unión de los paneles de la armadura mediante tiretas requiere herrajes robustos con un tubo extralargo (mínimo 6 a 7 mm de longitud) para atravesar la vaqueta y remacharse de forma segura sobre la arandela.
  • Fundas de cuchillo y pistoleras. Aunque aquí se suelen emplear remaches para cuero, a veces se montan ollaos grandes (por ejemplo, de 6 mm) en la parte inferior de la funda. Sirven como orificios de drenaje para evacuar la humedad o como puntos de anclaje para una tireta que fije la funda al muslo. Requieren un tubo largo, ya que atraviesan varias capas de cuero cuyo grosor total puede superar los 5 mm.

Cómo elegir

Elegir correctamente los ollaos es la mitad del éxito de un proyecto. Un error en esta fase suele pasar factura durante el montaje: el herraje se agrieta, no cierra del todo o se suelta tras unos días de uso. Para evitarlo, debes coordinar tres factores: el grosor de la piel, la longitud del tubo y las herramientas adecuadas.

En primer lugar, mide con precisión el grosor de la piel en la zona donde colocarás el herraje. La regla de oro en marroquinería dicta que la longitud del tubo del ollao debe ser entre 1,5 mm y 2,0 mm superior al grosor total del material. Este sobrante de metal es imprescindible para que el tubo se pliegue hacia fuera y abrace la arandela firmemente. Si unes dos capas de piel de 1,5 mm cada una (3 mm en total), necesitas un ollao con un tubo de unos 4,5 a 5 mm de longitud. Un tubo demasiado corto no alcanzará a sujetar la arandela, mientras que uno demasiado largo se doblará de forma irregular o se romperá por los lados, generando rebabas cortantes que romperán los cordones.

En segundo lugar, fíjate en la calidad y el origen de los herrajes. La procedencia del fabricante repercute directamente en la aleación del metal. Los herrajes baratos de baja calidad suelen estar fabricados con aleaciones de zinc o chatarra de acero duro. Al golpearlos con el colocador, su borde no se enrolla suavemente, sino que se quiebra en varias pestañas afiladas. Elige siempre herrajes de latón o diseñados específicamente para trabajos exigentes de marroquinería. Si confeccionas calzado, opta siempre por ojetes de latón para evitar problemas de corrosión.

En tercer lugar, la elección de las herramientas. Para perforar necesitas un sacabocados para cuero bien afilado. El diámetro del sacabocados debe ser exactamente igual al diámetro interior del ollao, o 0,5 mm menor. Nunca hagas un agujero demasiado grande, ya que el herraje no tendrá soporte y, tras remacharlo, terminará soltándose del material. Para el montaje propiamente dicho, es indispensable un embutidor específico (compuesto por sufridera y botador) o una remachadora profesional con sus troqueles correspondientes. Intentar aplanar un ollao con un martillo común sobre una superficie plana arruinará el herraje: el tubo quedará aplastado, obstruirá el paso del cordón y estropeará la estética de la pieza. Recuerda también colocar correctamente la arandela: su cara convexa debe mirar hacia arriba (hacia el tubo que se pliega), obligando al metal a rodar de manera uniforme sobre su contorno.

Productos de nuestra oferta

Equipar tu taller para colocar fornituras requiere herramientas de precisión capaces de trabajar con metales resistentes y cuero grueso. Ni el mejor herraje cumplirá su función si queda mal remachado.

  • Colocadores manuales de ollaos – La herramienta básica para principiantes. Constan de una sufridera perfilada donde apoya la valona y un botador que expande y remacha el tubo mediante el golpe de un mazo. Requieren controlar la fuerza del golpe, pero son económicos y fáciles de transportar.
  • Remachadoras y troqueles – La opción para artesanos avanzados. La remachadora garantiza una presión perfectamente vertical y constante, eliminando el riesgo de remachados torcidos o roturas en la valona. Cada tamaño de ollao (por ejemplo, 3 mm, 5 mm, 8 mm) requiere su propio troquel.
  • Sacabocados de golpe – Indispensables para realizar agujeros perfectamente redondos en la piel antes de colocar el herraje. Disponemos de sacabocados en medidas ajustadas a los diámetros estándar de los ollaos.
  • Reparación de herramientas para el cuero – El uso intensivo con herrajes de acero desgasta con el tiempo los sacabocados o deforma las bases de los colocadores. En lugar de desechar tus herramientas, aprovecha nuestro servicio de reacondicionamiento. Restauramos la geometría de los filos y las superficies de trabajo para prolongar la vida útil de tu equipo.

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