Los remaches para bolsos son herrajes básicos de marroquinería que sirven para unir de forma duradera varias capas de cuero, fijar asas y cumplir una función decorativa. Aportan resistencia en puntos donde la propia costura podría romperse con el tiempo debido a una gran tensión.
Estructura y características de los remaches para bolsos
En la artesanía del cuero, los herrajes metálicos desempeñan una función tanto estructural como estética. Los remaches suelen componerse de dos piezas: la cabeza (habitualmente de 6, 8 o 9 mm de diámetro) y el vástago. Tras unirlos —golpeando con el mazo o apretando la rosca—, las capas de cuero quedan firmemente prensadas.
Imagina el remache como la columna vertebral metálica de la unión: soporta toda la carga, aliviando la tensión del hilo y protegiendo el cuero flexible para que no se desgarre en puntos críticos, como la fijación de la correa para el hombro. Los herrajes de buena calidad están fabricados en latón o acero inoxidable, lo que evita que se oxiden con la humedad o el sudor.
Parece sencillo y lo es, siempre que elijas bien los parámetros del herraje. Un vástago demasiado corto simplemente se soltará durante el uso del bolso, mientras que uno demasiado largo se doblará dentro del agujero, creando una unión floja y poco estética que acabará arañando la flor del cuero.
Aplicaciones de los remaches para bolsos
¿Dónde resultan útiles estos herrajes al diseñar bolsos?
- Fijación de asas y correas: refuerzan la unión de la tira con el cuerpo del bolso, soportando la máxima tensión.
- Montaje de anillas en D: estabilizan las trabillas de cuero donde se colocan las anillas para enganchar la correa de hombro.
- Unión de capas gruesas: sustituyen a la costura donde el vacuno es demasiado grueso (por ejemplo, 3-4 capas en la base del bolso) para perforarlo fácilmente con una lezna.
- Elementos decorativos: los remaches con cabezas ornamentales (por ejemplo, con grabados o incrustaciones) aportan un carácter único a tus proyectos.
Cómo elegir remaches y en qué fijarse
La regla clave a la hora de elegir es adaptar la longitud del vástago al grosor del material que vas a unir. El vástago debe sobresalir entre 1,5 mm y 2 mm por encima de las capas de cuero juntas. Si unes dos capas de cuero de 2 mm de grosor cada una (4 mm en total), el vástago adecuado medirá entre 5,5 y 6 mm de largo.
También conviene prestar atención al tipo de remache. Los remaches simples tienen una bonita cabeza abovedada por un lado y una base plana por el otro (ideales cuando la parte trasera queda oculta en el interior del bolso). Los remaches de doble cabeza tienen el mismo aspecto por ambos lados, algo fundamental en las correas. Por su parte, los remaches roscados son muy fáciles de colocar, ya que solo requieren un destornillador. Los remaches de golpe son más económicos y duraderos, pero para colocarlos correctamente necesitas una remachadora o colocador adecuado que no aplaste ni raye la cabeza al golpear con el mazo.
Productos de nuestra oferta
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