La herramienta para ojales de marroquinería es un utensilio de acero de dos piezas que sirve para montar de forma permanente y estética herrajes metálicos que protegen los agujeros de la piel frente a desgarros o desgaste por carga. Se compone de una matriz perfilada, sobre la que se apoya el frente del herraje, y un remachador que, bajo presión, aplasta y curva con precisión la parte tubular del ojal por el lado interior del material.
Características
Los remachadores de ojales existen en dos variantes principales: como herramientas manuales que se golpean con martillo y como puntas intercambiables (matrices) que se enroscan en una prensa de marroquinería. La versión manual es, en el fondo, una herramienta parecida a los punzones usados para el repujado, aunque en lugar de un motivo en la punta plana tiene un vástago redondeado y perfilado de forma específica. Este vástago entra en la luz del tubo del ojal. Remachar un ojal recuerda a abrir un paraguas dentro de un tubo estrecho: con el golpe, el reborde metálico se extiende de forma uniforme hacia los lados y se dobla hacia abajo, presionando la piel sin cortarla.
El aspecto clave de cualquier herramienta para ojales es su ajuste dimensional preciso. Un remachador marcado con la talla 5 mm está pensado exclusivamente para ojales de 5 mm de diámetro interior. Usar una herramienta más pequeña hará que el tubo del herraje no se curve de manera uniforme, sino que se doble hacia dentro. Un remachador demasiado grande, por su parte, simplemente aplastará el ojal, dañando su parte frontal. Las herramientas de buena calidad se fabrican en acero templado, lo que garantiza que el perfil de trabajo no se deforme ni tras montar miles de herrajes de latón o de acero. A diferencia del acabado de cantos, donde dominan las herramientas de pulido de madera (el llamado wood slicker), trabajar con herrajes exige una dureza absoluta del material y mucha fuerza de golpeo.
Antes de montar el ojal, tienes que preparar la propia piel. Las tradicionales herramientas de curtidor y de marroquinería incluyen una amplia gama de utensilios para hacer agujeros. Para que el ojal quede bien sujeto, el agujero en la piel debe ajustarse perfectamente al diámetro exterior del tubo. Para esto sirven las herramientas de corte, sobre todo los sacabocados tubulares. Si montas un ojal de 6 mm, el agujero en la piel también debe medir 6 mm, o 5,5 mm en el caso de pieles muy elásticas, para que el herraje entre a presión. Un ojal montado con holgura en un agujero demasiado grande es el camino más rápido para que se arranque durante el uso de la pieza.
Usos
Los ojales de marroquinería y sus herramientas específicas se usan en casi todos los ámbitos del trabajo con piel. El grosor de la piel y el tamaño del herraje elegidos determinan qué herramienta tendrás que usar.
- Correas de bolsos y bolsas tipo bucket bag. Por agujeros grandes de 8 mm o 10 mm se pasan las correas que cierran el bolso. En estos proyectos se suele usar piel de curtido vegetal de 2 mm a 2,5 mm de grosor. El ojal debe ser robusto, y remacharlo requiere un mazo de polímero pesado y un remachador manual sólido.
- Cordones en corsés y guanteletes. Aquí se colocan muy juntos ojales pequeños de 4 mm o 5 mm de diámetro. La piel es más fina, a menudo de alrededor de 1,5 mm. Por la cantidad de herrajes, en lugar del remachador manual la opción óptima es la prensa de marroquinería, que garantiza la repetibilidad y no cansa la mano del artesano.
- Refuerzos para remaches roscados y cierres. En los puntos donde la piel sufre un roce continuo de otros elementos metálicos, un ojal fino protege el borde del agujero de desgastarse. Esto exige un remachador muy preciso, para que el reborde curvado no roce la correa.
- Agujeros de ventilación en calzado y gorras. Aquí se usan ojales diminutos (por ejemplo, de 3 mm). La herramienta para montarlos tiene un vástago muy fino, que se daña con facilidad si se golpea en mal ángulo, por lo que exige un guiado estable.
- Etiquetas y llaveros. En pieles cromadas finas (de alrededor de 1,2 mm), los propios ojales pueden arrancar el material con facilidad. En estos casos, la herramienta de remachado debe trabajar con una arandela adicional (una chapita) colocada por el lado de la carne, sobre la que se curva el tubo del ojal.
Cómo elegir
Elegir la herramienta adecuada para ojales de marroquinería depende de tu nivel, tu presupuesto y la escala de producción. Para un marroquinero principiante que monta herrajes ocasionalmente en sus proyectos, la mejor solución es el clásico remachador manual con matriz. Cuesta una fracción del precio de una prensa, ocupa poco espacio en el taller y enseña a tener tacto con el material. Eso sí, recuerda no golpear nunca el remachador con un martillo de acero. Golpear acero contra acero dañará la herramienta y crea riesgo de esquirlas. Usa mazos pesados de cuero crudo, de polímero o de madera.
Para un artesano avanzado, una prensa de marroquinería con un juego de matrices enroscables es una inversión que se recupera en comodidad y rapidez de trabajo. La prensa elimina el ruido, algo clave en talleres domésticos, y garantiza una presión perfectamente vertical. Gracias a esto, el riesgo de remachar el ojal torcido baja casi a cero.
Un error frecuente entre los principiantes es que el tubo del ojal se agriete formando «pétalos» afilados (el llamado efecto sol) al remachar. Esto se debe a tres motivos. Primero, se ha usado demasiada fuerza en el golpe. Segundo, el remachador no está ajustado al tamaño del ojal. Tercero, el propio ojal está hecho de un acero duro y barato en lugar de un latón dúctil. Los herrajes de latón se curvan de forma suave y fluida, creando un anillo estético. Si durante el aprendizaje montas un herraje torcido, quitarlo es difícil. En marroquinería es raro encontrar una herramienta para desmontar (desremachar) ojales antiguos. Normalmente hay que cortar con cuidado el reborde remachado con unos alicates de precisión y empujar el herraje hacia fuera, procurando no dañar la flor de la piel.
También conviene tener en cuenta el acabado del propio agujero antes de montar el herraje, sobre todo en piel gruesa de curtido vegetal (por ejemplo, 3 mm). El corte en crudo y claro de la piel puede transparentar bajo el ojal. Una buena práctica es aplicar un poco de tinte Fiebing's Pro Dye dentro del agujero. Para una aplicación tan precisa van de maravilla los pequeños aplicadores de lana o los finos pinceles de cerda (brochas pequeñas). Solo después de que se seque el tinte y, si hace falta, de alisar el interior del agujero con Tokonole, se procede a remachar.
Productos de nuestra oferta
En nuestra tienda apostamos por herramientas que facilitan el trabajo y garantizan un resultado final estético. Para montar bien un ojal necesitas un sistema coherente.
- Herramientas de repujado y decoración de piel — Antes de montar los ojales, muchas veces querrás decorar tu proyecto. En esta categoría encontrarás sellos que te permitirán marcar motivos únicos alrededor de los futuros agujeros para herrajes. Recuerda que el repujado se hace sobre piel de curtido vegetal húmeda, siempre antes de montar los elementos metálicos, para no rayarlos al trabajar con el mazo. Por ahora no tenemos en esta categoría concreta remachadores manuales específicos, pero ampliamos constantemente nuestro catálogo con nuevas referencias para el montaje de herrajes.
Términos relacionados
- Ojal de marroquinería
- Prensa de marroquinería
- Sacabocados tubular
- Piel de curtido vegetal
- Tokonole







