Broches magnéticos: ¿cuáles son sus usos y cómo colocarlos en el cuero?
Los broches magnéticos son cierres muy cómodos compuestos por dos piezas imantadas que se fijan al cuero atravesando el material con unas patillas metálicas y doblándolas sobre una arandela incluida. Se utilizan principalmente en solapas de bolsos, carteras de mano y billeteras grandes.
Los cierres magnéticos son ideales cuando buscas abrir y cerrar de forma rápida y sin esfuerzo, a diferencia de los broches de presión tradicionales. Un broche magnético clásico consta de cuatro partes: la hembra, el macho y dos arandelas metálicas de refuerzo. En marroquinería, los tamaños más habituales son de 14 mm o 18 mm de diámetro. La elección de la medida depende del tamaño y peso de tu proyecto. Para un bolso de mano pequeño confeccionado con piel suave de 1,2 mm de grosor, un imán de 14 mm es más que suficiente. Por el contrario, una bandolera robusta hecha con cuero de curtición vegetal de 2,5 mm requerirá una pieza de 18 mm para mantener la solapa pesada bien cerrada.
La colocación del modelo con patillas es sencilla, pero requiere precisión. Primero, coloca la arandela en el revés del cuero (la carnaza) y marca con una lezna los dos puntos por donde pasarán las patillas metálicas. A continuación, realiza los cortes. Quienes están empezando suelen usar una cuchilla ancha, lo que deja ranuras demasiado grandes y un cierre holgado. Lo ideal es utilizar un cincel fino o un bisturí de precisión, haciendo los cortes exactos al ancho de las patillas (normalmente unos 2–3 mm). Pasa las patillas a través del cuero, coloca la arandela metálica y dóblalas. Para doblar las patillas, utiliza unos alicates planos o el mango de una herramienta, presionando con firmeza contra la arandela. Evita golpear directamente con un martillo de acero sobre el broche, ya que podrías dañar el acabado galvánico o marcar la flor del cuero en el lado exterior. Si trabajas con un material delicado, coloca un retal de cuero debajo a modo de protección.
Puedes doblar las patillas hacia dentro (hacia el centro del broche) o hacia fuera. Doblarlas hacia fuera proporciona un perfil más plano y distribuye mucho mejor la tensión, protegiendo el cuero frente a desgarros por el uso continuado.
El error más grave al instalarlos es no utilizar refuerzos. Los imanes de neodimio ofrecen bastante resistencia al abrirse. Si montas el cierre en una piel suave curtida al cromo (por ejemplo, de 1,5 mm de grosor), los tirones diarios estirarán y terminarán desgarrando el material alrededor de los cortes. Refuerza siempre la zona de montaje por el lado de la carnaza con un trozo de cuero fino pero firme o una cinta de refuerzo antes de hacer las ranuras. Si prefieres ocultar el mecanismo por completo, puedes optar por imanes ocultos. Vienen con una funda plástica fina que se cose fácilmente a mano con costura guarnicionera, usando un hilo de poliéster resistente como Slam o Vinymo MBT. Así encapsulas el imán entre dos capas de piel, logrando un acabado limpio y minimalista sin herrajes a la vista.
En resumen
- Adapta el tamaño a tu proyecto. Los imanes de 14 mm son ideales para carteras ligeras, mientras que los de 18 mm van perfectos para solapas pesadas en bolsos.
- Haz cortes precisos. Utiliza un cincel fino o un bisturí para que las ranuras de las patillas no superen los 2–3 mm de ancho.
- Dobla las patillas hacia fuera. De este modo aplanas el perfil del cierre y repartes mejor la fuerza de tracción sobre la arandela.
- No olvides reforzar la zona. Las pieles de menos de 2 mm y los cueros blandos al cromo siempre necesitan un refuerzo pegado en el punto de anclaje para evitar que el imán se arranque.







