Para una silla es adecuada la piel de vacuno de entre 1,0 mm y 4,0 mm de grosor, dependiendo de si planeas un tapizado clásico y mullido sobre espuma o si vas a crear un asiento autoportante tipo safari. La elección del material para muebles es una de las tareas de mayor responsabilidad en el taller. Una silla es un objeto de uso diario sometido a grandes esfuerzos mecánicos, fricción y tracción. Una piel mal elegida se deformará rápidamente, se desgastará en los cantos o simplemente se romperá bajo el peso del usuario. Para evitarlo, debes definir con precisión desde el principio la estructura de tu proyecto, ya que impone requisitos completamente diferentes en cuanto a rigidez y acabado de la materia prima.
Qué grosor de piel elegir para una silla
Debes seleccionar el grosor del cuero para la silla estrictamente en función de su estructura. En la marroquinería y la tapicería de muebles existen dos situaciones completamente distintas que requieren parámetros totalmente opuestos.
Si vas a restaurar una silla de comedor clásica, donde el material se tensa sobre una estructura de madera con espuma de tapicería, busca un grosor de entre 1,0 mm y 1,5 mm. La piel dentro de este rango es lo suficientemente flexible como para ceder a la tensión y adaptarse perfectamente a las esquinas redondeadas del asiento. Un material demasiado grueso, por ejemplo de 2,5 mm, creará en las esquinas pliegues toscos y antiestéticos que no podrás disimular bajo las grapas. Un grosor de 1,2 mm es el punto intermedio ideal para un tapicero principiante: perdona los errores al tensar y, al mismo tiempo, es lo bastante resistente como para no desgastarse tras unos meses de uso diario.
La situación es completamente diferente si estás diseñando una silla tipo safari, una silla de director, una tumbona o una hamaca. En estas estructuras, el cuero es un elemento autoportante. No hay tabla ni espuma debajo: todo el peso del cuerpo (a menudo superior a 80 o 100 kg) descansa exclusivamente sobre la pieza de piel tensada entre tubos de madera o metal. En este caso, el grosor mínimo indiscutible es de 3,0 mm, siendo la elección óptima una piel de entre 3,5 mm y 4,0 mm. El uso de un material más fino (por ejemplo, de 2,0 mm) provocará que, tras unas semanas de uso, el asiento se estire formando una bolsa profunda e irreversible, y el cuero se rasgará por los puntos de anclaje de los remaches o tornillos.
Qué tipo de curtición: vegetal frente a cromo
La elección entre curtición vegetal o curtido al cromo también viene dictada por la estructura del mueble. Ambos tipos tienen aplicaciones muy concretas y rara vez son intercambiables.
El cuero curtido al cromo es la opción más habitual para la tapicería tradicional. El proceso de curtición con sales de cromo hace que el material sea suave, con mucha caída y resistente a las altas temperaturas. Estas pieles suelen comprarse ya acabadas y teñidas de fábrica. Su superficie es cerrada, lo que significa que presentan una gran resistencia al agua, a las manchas de café o a los arañazos. Este tipo de piel no admite tintes adicionales, ceras ni aceites. Si compras un cuero al cromo de color marrón, se quedará marrón. Tampoco se puede repujar. En los muebles tapizados, los cantos suelen doblarse hacia dentro y coserse o engraparse, por lo que la dificultad de pulir los cantos en las pieles al cromo no supone un problema.
Por su parte, la piel de curtición vegetal es la elección adecuada para sillas autoportantes (tipo safari). Se caracteriza por una gran rigidez y una estructura de fibras muy compacta. Se comporta de forma similar a una lona gruesa de vela: mantiene la forma y ofrece una enorme resistencia al estiramiento. Además, la piel vegetal con un grosor superior a 2,0 mm permite el repujado y el estampado con buriles o sellos. Si quieres grabar unas iniciales o un motivo geométrico complejo en el respaldo, solo podrás hacerlo sobre cuero vegetal. Puedes teñir tú mismo este tipo de piel, por ejemplo con tinte para cuero con base de alcohol (como la gama Fiebing's Pro Dye), y aplicar después los productos de acabado. Recuerda, no obstante, que el cuero de curtición vegetal natural se oscurece con el tiempo por la exposición solar y adquiere una pátina noble.
Qué debes tener en cuenta
Trabajar con muebles exige tener en cuenta varios detalles técnicos que, en proyectos de marroquinería más pequeños (como carteras), a menudo pasan desapercibidos.
1. Dirección de estiramiento del cuero. Cada piel tiene su dirección natural de tracción. El cuero se estira mucho más a lo ancho del animal (de falda a falda) que a lo largo (del cuello a la grupa). Al cortar una tira de soporte para el asiento de una silla safari, debes colocar el patrón a lo largo de la línea del lomo. Si lo cortas en sentido transversal, el asiento se estirará con gran rapidez y se hundirá bajo el peso del usuario.
2. Acabado de cantos. En las sillas tipo safari, los cantos del cuero quedan al descubierto y en contacto directo con el cuerpo (por ejemplo, detrás de las rodillas). El corte vivo y afilado de una piel de 4 mm de grosor resultará incómodo. Debes biselar los cantos de la piel vegetal con un matacantos (el tamaño #2 o #3 será el adecuado) y bruñirlos a continuación. Para ello, el producto Tokonole funciona a la perfección, ya que, combinado con un bruñidor de madera, permite conseguir una superficie lisa y brillante, resistente al deshilachado.
3. Refuerzo de los puntos de tensión. Si fijas el cuero grueso a la estructura mediante remaches, remaches roscados o hebillas, estos pequeños puntos soportarán toda la carga. Asegúrate siempre de troquelar los agujeros con un sacabocados bien afilado (para evitar microfisuras) y, en caso de esfuerzos muy elevados, contempla la opción de forrar esas zonas con una capa adicional de piel fina o intercalar cinta de refuerzo entre las capas.
4. Hilos y paso de puntada. Coser muebles exige materiales resistentes. Olvídate de los hilos finos de lino, que pueden pudrirse con el tiempo debido a la humedad o al sudor. Utiliza hilos de poliéster gruesos, como el hilo encerado Slam o el hilo continuo Vinymo MBT. Para proyectos tan grandes se utilizan tenedores con un paso amplio, de 5 mm o 6 mm. Una puntada más densa (por ejemplo, de 3 mm) no solo incrementará drásticamente el tiempo de trabajo en la costura a mano, sino que perforará en exceso el cuero en una misma línea, debilitándolo como el troquelado de una libreta.
5. Elección de la zona de la piel. Para piezas estructurales grandes y sometidas a carga, elige exclusivamente el crupón o el cuello. Son las partes más densas y resistentes del cuero. Las faldas e ijares son demasiado fofos y esponjosos; como mucho, sirven para pequeños insertos sin carga o para hacer pruebas de repujado.
Pieles recomendadas de nuestro catálogo
En el catálogo de nuestra tienda encontrarás materiales adecuados para todo tipo de proyectos de mobiliario. La clasificación es sencilla y responde a las necesidades estructurales descritas anteriormente.
Para quienes se dedican al tapizado clásico, ofrecemos pieles suaves con curtido al cromo, vendidas en piezas enteras o medias pieles. Su grosor ronda los 1,2 mm, lo que proporciona el equilibrio perfecto entre resistencia y facilidad de adaptación sobre estructuras con espuma. Son pieles ya acabadas en colores específicos, que no requieren tratamientos químicos adicionales por parte del artesano.
Si vas a construir una silla safari o una silla de director, echa un vistazo a nuestra oferta de pieles de curtición vegetal. Recomendamos especialmente los crupones de vacuno de 3,0 mm a 4,0 mm de grosor. Es un material extremadamente firme y compacto que mantendrá la forma del asiento sin problemas. En nuestra tienda dispones tanto de opciones en color natural (ideales para teñir y repujar a tu gusto) como de cuero vegetal teñido en fábrica en todo su espesor, que conserva su rigidez y te ahorra el tiempo de aplicación del tinte.
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