Para tapizar un volante va muy bien la piel de vacuno con curtido al cromo de un grosor de 1,0 mm a 1,3 mm. La elección de este material específico se debe a las condiciones extremas a las que está sometido este elemento del coche. El volante está constantemente expuesto a la fricción, al sudor agresivo de las manos, a los cambios de temperatura y a la fuerte radiación UV que entra por el parabrisas. Tensar el cuero sobre el aro del volante se parece a ponerse un guante de piel a medida: el material debe ajustarse a la perfección a las complejas curvaturas sin formar pliegues y, al mismo tiempo, conservar su estructura durante años de uso diario. Una mala elección de la materia prima hará que el trabajo sea en vano y que la nueva funda empiece a desgastarse o arrugarse rápidamente.
Qué grosor de cuero elegir para tapizar el volante
El grosor del cuero para tapizar volantes es un parámetro en el que conviene ser muy preciso. El rango óptimo se sitúa entre 1,0 mm y 1,3 mm. Utilizar un material dentro de estos valores garantiza que la piel sea lo suficientemente resistente para soportar la fuerte tensión del hilo durante el cosido y, al mismo tiempo, lo bastante fina como para asentarse con elegancia sobre el aro.
¿Por qué no se debe usar un cuero más grueso, por ejemplo de 1,5 mm o 2,0 mm? El problema surge en dos puntos críticos. El primero son las uniones de las distintas piezas de piel. El patrón para un volante suele componerse de cuatro secciones cosidas entre sí a la altura de los radios. Si utilizas un cuero grueso, en la zona de la costura se formará un bulto voluminoso que resultará muy incómodo al tacto. El segundo problema son los radios del volante y las molduras plásticas del airbag. En los remates, hay que embutir la piel en las ranuras estrechas situadas entre el cuerpo de poliuretano y las tapas de plástico. En estos puntos críticos, al pegar los radios del volante, la cola de contacto resulta insustituible para fijar firmemente el material tensado. Un material demasiado grueso simplemente no entrará, obligando a realizar cortes a ras poco estéticos. Incluso con el grosor óptimo de 1,0-1,3 mm, los artesanos experimentados rebajan (desbastan) los bordes de unión hasta un grosor de aproximadamente 0,5 mm para que las costuras queden perfectamente enrasadas con el aro.
Por otro lado, una piel inferior a 1,0 mm conlleva un enorme riesgo de desgarro. Tapizar un volante requiere tensar las puntadas con fuerza para unir los bordes del material en el perímetro interior. Una capa demasiado fina no soportará la presión puntual de un hilo fino y los orificios comenzarán a rajarse. Para un artesano principiante, trabajar con un material de alrededor de 1,2 mm de grosor será lo más seguro: perdonará pequeños errores en la tensión del tiro y se adaptará muy bien a las curvas.
Qué tipo de curtición elegir
En el caso de los volantes de coche, la elección adecuada es el cuero curtido al cromo, a menudo denominado piel para automoción o tapicería. El proceso de curtición con sales de cromo le confiere unas propiedades físicas específicas imprescindibles en este uso. En primer lugar, la piel al cromo es suave y muy maleable. Permite estirarse de forma controlada, lo que ayuda a eliminar los pliegues en el radio interior del volante. Además, las pieles para automoción cuentan con una flor sellada de fábrica. Están recubiertas con capas de lacas de poliuretano especiales que impiden la penetración de suciedad, grasa y sudor. Esta piel acabada en color ya no admite tintes ni ceras adicionales: su superficie está totalmente sellada. Cualquier mancha se puede limpiar simplemente con un paño húmedo. Dado que los cantos de la piel en el volante se doblan hacia dentro o se ocultan bajo los plásticos, aquí no se trabajan los bordes con productos como Tokonole.
La piel de curtición vegetal, aunque sea la favorita de los artesanos para carteras o cinturones, funciona francamente mal en un volante. Su estructura abierta y porosa actúa como una esponja. Si tapizas un volante con piel vegetal natural, en pocas semanas absorberá el sudor de las manos: se volverá negra, pegajosa y poco higiénica. Además, el cuero vegetal se oscurece y se reseca con el sol, por lo que en el interior caliente de un coche perdería rápidamente su elasticidad y empezaría a agrietarse. También es, por naturaleza, mucho más rígido que el cuero al cromo, por lo que adaptarlo a las curvas de los radios sin crear arrugas es casi un milagro. Tampoco intentes grabar motivos en piel de tapicería: la curtición al cromo hace que el material no retenga las marcas y los buriles para repujar simplemente no funcionarán.
Aspectos a tener en cuenta
Elegir la pieza de piel adecuada es solo la mitad del trabajo. Al preparar el material para tapizar el volante, debes prestar atención a varios detalles técnicos que determinarán el acabado final y la durabilidad de tu proyecto.
La dirección de elasticidad del cuero es fundamental. Cada pieza de piel de vacuno natural cede de manera distinta a lo largo del lomo del animal (normalmente menos) que a lo ancho (generalmente más). Al cortar las tiras para el volante, debes planificar el patrón de modo que la mayor elasticidad del material actúe sobre el perímetro de agarre (es decir, que permita ceñir el cuero alrededor del grosor del propio aro). Si cortas las piezas en la dirección incorrecta, te faltará elasticidad para unir los bordes y el cuero formará arrugas en las curvas.
La preparación de los agujeros para la costura es otro paso que exige máxima precisión. El cuero del volante no se perfora durante el cosido. Todos los agujeros deben realizarse previamente, en plano, a lo largo de los bordes de las piezas cortadas. Para ello se utilizan tenedores de costura. Las distancias entre puntadas más habituales son de 4 mm o 5 mm. Un espaciado demasiado cerrado (por ejemplo, de 3 mm) debilitará el canto y provocará que se rompa al tirar del hilo. Un espaciado excesivo (por ejemplo, de 6 mm) hará que el material quede holgado entre puntada y puntada, formando dientes poco estéticos. Golpea con el tenedor a una distancia uniforme del borde, normalmente a unos 3-4 mm.
La elección del hilo es la base de la seguridad de toda la costura. Olvídate de los hilos de lino. Aunque son preciosos y tradicionales, en contacto con el sudor humano se pudrirán y romperán con rapidez. Para tapizar volantes se utilizan exclusivamente hilos sintéticos de alta resistencia. Los hilos encerados de poliéster, como Slam, o los hilos algo más gruesos Vinymo MBT funcionan a la perfección. Ofrecen una resistencia descomunal a la tracción y son totalmente inmunes a la humedad y a los rayos UV. Para el cosido propiamente dicho (a menudo con puntada guarnicionera, cruzada o de béisbol), utiliza únicamente agujas de punta roma. Las agujas afiladas podrían atravesar accidentalmente la flor del cuero o deshebrar el hilo al pasarlo por los agujeros ya perforados.
Ten en cuenta también la textura de la flor. En automoción es muy habitual combinar piel de vacuno lisa (en la parte superior e inferior del aro) con piel microperforada (en los laterales, en las zonas de agarre). La piel perforada incorpora pequeños orificios troquelados de fábrica, lo que mejora la transpiración de las manos y aporta un toque deportivo al habitáculo. Recuerda, no obstante, que la perforación debilita la estructura del material, por lo que deberás tener algo más de cuidado al tensar el hilo en esas zonas.
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La base de tu trabajo debe ser la clásica piel para automoción con flor sellada. Presenta una superficie uniforme y resistente a la abrasión, disponible en grosores que rondan los 1,2 mm. Es un material seguro y contrastado que soporta muy bien las fuertes tensiones y no da problemas al moldearlo sobre los radios del volante.
Si buscas una estética moderna y deportiva, la piel perforada será el complemento ideal. Comercializada en grosores similares, te permite crear diseños combinados con un aspecto totalmente profesional. Lo ideal es utilizarla en los laterales del volante, uniéndola a la piel lisa de arriba y abajo mediante costuras planas.
Para quienes buscan soluciones diferentes, una piel de vacuno fina al cromo con acabado mate también puede ser una gran opción. Proporciona un agarre firme y particular, aunque requiere un extra de cuidado durante la instalación para no rayar su superficie con herramientas duras al embutirla bajo las molduras plásticas.
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