El ollao es un herraje de dos piezas cuya función mecánica principal es proteger el borde de un orificio en el cuero contra desgarros y fricciones al pasar un cordón, tireta o correa a través de él. Dejar el borde al vivo, especialmente en zonas expuestas a roces y tensiones, es un camino directo a estropear el material. Estos herrajes distribuyen la carga sobre una superficie mayor y cumplen también una función estética. Para quien se inicia en la marroquinería, la gran cantidad de variantes, diámetros y materiales puede resultar abrumadora. Un herraje mal elegido arruinará el proyecto, y una colocación incorrecta provocará que se desprenda con el primer uso. Esta guía te explicará el funcionamiento mecánico de los ollaos, las pautas para elegir el tamaño adecuado y las técnicas de colocación, tanto si trabajas con piel de curtición vegetal como con cuero curtido al cromo.
En resumen:
- Los ollaos constan de dos elementos: la pieza principal con cuello y la arandela de seguridad.
- El tamaño del ollao se determina a partir de su diámetro interior (de 4 mm a 20 mm).
- La longitud del cuello debe superar en 1,5 mm a 2 mm el grosor total de las capas de cuero.
- La distancia del orificio al borde del material debe equivaler, como mínimo, al diámetro de dicho orificio para evitar desgarros.
- Para su colocación es imprescindible contar con un sacabocados adecuado, una sufridera o base y un embutidor con un perfil acorde al diámetro del herraje.
Tabla de contenidos
- Anatomía y funcionamiento mecánico del ollao
- Materiales y su impacto en la durabilidad del proyecto
- Guía de tamaños de ollaos (4–20 mm) y sus aplicaciones
- Cómo elegir la longitud del cuello según el grosor del cuero
- Márgenes y distancia de seguridad respecto al borde
- Herramientas imprescindibles para la colocación
- Paso a paso: Colocación correcta de un ollao
- Resolución de problemas: ¿Por qué el ollao se raja o gira?
- Ollaos según el tipo de cuero: Vegetal vs Curtido al cromo
- Preguntas frecuentes
- Por dónde empezar
Anatomía y funcionamiento mecánico del ollao
Para dominar el proceso de colocación, debes comprender cómo se comporta el ollao bajo el golpe del mazo o la presión de una prensa. Un ollao estándar consta de dos piezas independientes. La primera es el cuerpo principal, que cuenta con una pestaña o arandela embellecedora integrada (visible en la flor del cuero) y un cuello tubular que atraviesa el orificio del material. La segunda pieza es la arandela, un anillo plano o ligeramente convexo que se coloca sobre el cuello desde el lado de la carne.
El remachado se basa en la deformación plástica del metal. Al golpear el embutidor, su punta perfilada penetra en el interior del cuello y comienza a ensanchar sus paredes hacia el exterior. El metal se dobla, envolviendo firmemente el borde de la arandela. El cuero queda prensado entre la pestaña superior y el reborde recién formado que descansa sobre la arandela. La fuerza de apriete bloquea el material, impidiendo que el herraje se mueva.
No utilizar arandela es un error común entre principiantes que compran ollaos sencillos de una sola pieza. Sin arandela, el ollao se dobla directamente sobre el cuero. En una piel de curtición vegetal rígida de 3 mm de grosor puede aguantar un tiempo. Sin embargo, si usas un herraje de una pieza sobre un cuero curtido al cromo blando, el metal doblado cortará rápidamente las fibras y el ollao se saldrá con la tensión. La arandela reparte la presión sobre una superficie mucho mayor en el lado de la carne, protegiendo la estructura de la piel contra daños mecánicos.
Materiales y su impacto en la durabilidad del proyecto
La elección de la aleación con la que está fabricado el ollao determina tanto su aspecto como su resistencia a la corrosión y la facilidad de remachado. En el mercado encontrarás herrajes fabricados en tres materiales principales, cada uno con un comportamiento distinto al colocarlos.
Los ollaos de acero son la opción más común y económica. El acero es duro, pero propenso a la oxidación. Para evitarlo, los fabricantes aplican acabados galvánicos (níquel, latonado, pavonado). El problema surge durante el remachado. Un golpe fuerte con el embutidor suele provocar microfisuras en el recubrimiento del cuello al doblarse. Si el proyecto se expone a la humedad (por ejemplo, una mochila de senderismo o un collar para perro), en las fisuras aparecerá óxido rápidamente, manchando el cuero con el tiempo. Los herrajes de acero requieren una fuerza moderada y herramientas perfectamente ajustadas para minimizar el riesgo de dañar la capa protectora.
Los ollaos de latón macizo son el estándar en la marroquinería profesional. El latón es una aleación de cobre y zinc totalmente inoxidable. Además, es mucho más dúctil que el acero. Durante el remachado, el cuello de latón se dobla de forma fluida y homogénea sobre la arandela, siendo menos propenso a rajarse por los bordes. El latón crudo desarrolla una pátina atractiva con el paso del tiempo que combina a la perfección con la piel de curtición vegetal natural. Ten en cuenta que el latón es más blando; en pieles muy finas (de 1 mm, por ejemplo) y con un golpe excesivo, es fácil aplastar o deformar la pestaña superior.
Los ollaos de acero inoxidable son la solución para trabajos exigentes, como guarnicionería, equipamiento náutico o cinturones moteros gruesos. El acero inoxidable no se oxida, es extremadamente resistente y no reacciona con los taninos. Su principal inconveniente es su gran dureza. Remachar ollaos inoxidables con embutidor manual y mazo resulta muy difícil y suele derivar en una colocación torcida. Para trabajar este material se recomienda utilizar una prensa remachadora robusta, que proporciona una presión vertical potente y uniforme.
Guía de tamaños de ollaos (4–20 mm) y sus aplicaciones
El tamaño de un ollao SIEMPRE hace referencia a su diámetro interior (la luz del orificio tras remacharlo), nunca al diámetro exterior de la pestaña. Conocer los distintos rangos de tamaño permite seleccionar los remaches para cuero y ollaos idóneos para cada uso.
Los ollaos pequeños (4 mm – 6 mm) se emplean en marroquinería fina y pequeña. El tamaño de 4 mm es estándar para ojetes de calzado, llaveros pequeños o respiraderos en carteras finas. El de 5 mm funciona muy bien en correas de reloj de construcción robusta y como guía para cordones finos en bolsos pequeños. En este rango se suele trabajar con grosores de piel de entre 1,2 mm y 2 mm. Un ollao demasiado grande en una pieza pequeña descompensará las proporciones visuales y debilitará la estructura de una tira estrecha.
Los ollaos medianos (8 mm – 10 mm) son el pilar para la confección de bolsos, mochilas y cinturones anchos. El tamaño de 8 mm es idóneo para pasar la tireta o cordón de cierre habitual en bolsos tipo saco (bucket bags), permitiendo que deslice sin fricción excesiva. El de 10 mm se utiliza con frecuencia en correas de transporte donde debe pasar el ardillón de una hebilla robusta, o como punto de anclaje para mosquetones. Requieren una base firme en pieles de al menos 2,5 mm de grosor o en zonas reforzadas con una capa adicional de material.
Los ollaos grandes (12 mm – 20 mm) corresponden a la marroquinería pesada, guarnicionería y tapicería. Los tamaños de 12 mm y 15 mm se encuentran en cinturones de herramientas de vaqueta gruesa, lonas, tiendas de campaña históricas o alforjas para moto. Los ollaos de 20 mm, conocidos a menudo como ollaos para toldos o lonas, sirven para pasar cabos náuticos gruesos o cintas de carga. Debido a la gran superficie de su pestaña, exigen un corte muy preciso del orificio y una fuerza de apriete considerable durante el montaje.
Cómo elegir la longitud del cuello según el grosor del cuero
El error más frecuente entre principiantes es no prestar atención a la longitud del cuello del ollao. El diámetro interior es solo la mitad de la ecuación; la clave para una fijación duradera reside en la relación entre el largo del cuello y el grosor del cuero que atraviesa.
La regla de oro en el trabajo del cuero dice: tras introducir el cuello del ollao por el material y colocar la arandela, este debe sobresalir entre 1,5 mm y un máximo de 2 mm. Este pequeño margen es indispensable para que el embutidor pueda doblar el metal y bloquearlo contra la arandela.
Analicemos dos situaciones. Si trabajas con una piel de curtición vegetal de 3 mm de grosor, necesitas un ollao con una longitud de cuello total (medida desde la base de la pestaña) de unos 5 mm. Tras atravesar el material (3 mm) y colocar la arandela (aprox. 0,5 mm), quedan 1,5 mm de metal para remachar. Es la situación óptima: el cuello formará un anillo cerrado y firme.
¿Qué ocurre si usas ese mismo ollao (cuello de 5 mm) en un cuero curtido al cromo fino de 1,5 mm? Al poner la arandela, el cuello sobresaldrá más de 3 mm. Al golpear con el embutidor, un tubo tan largo no podrá doblarse de forma uniforme; se arrugará en acordeón, se aplastará hacia los lados o se quebrará en varios puntos. El ollao quedará suelto, girará dentro del orificio y los bordes afilados del metal roto podrán rayar los objetos del interior del bolso.
Por el contrario, usar un cuello demasiado corto (por ejemplo, 4 mm de largo en un cuero de 3,5 mm) hará que, tras colocar la arandela, el metal apenas sobresalga. El embutidor no tendrá material que doblar. El ollao se aplastará dentro del orificio sin aprisionar la arandela y se soltará al primer tirón. Mide siempre con un calibre el grosor total de todas las capas de piel antes de elegir los herrajes.
Márgenes y distancia de seguridad respecto al borde
Ni siquiera un ollao de máxima calidad bien colocado resistirá si se instala demasiado cerca del borde del material. El cuero es un tejido fibroso que puede rasgarse ante tensiones elevadas. El desprendimiento de un ollao suele deberse a un fallo de diseño en el patrón y no a un defecto del herraje.
La norma básica de diseño establece que la distancia mínima desde el borde del orificio hasta el borde exterior del cuero debe ser, como mínimo, igual al diámetro interior del ollao. Para total seguridad, especialmente en piezas que soporten carga, se aconseja aplicar un margen de 1,5 veces dicho diámetro.
Si colocas un ollao de 10 mm de diámetro interior, el borde del orificio troquelado debe situarse a no menos de 10 mm del canto del cuero. En la práctica, esto implica que el centro del orificio estará a 15 mm del borde (10 mm de margen + 5 mm de radio del orificio). Con estas proporciones, el cuero conserva suficiente densidad de fibras para soportar la tracción de la tira sin riesgo de rotura.
Un margen insuficiente provocará fallos mecánicos. Si ubicas un ollao de 10 mm a 3 mm del borde en un cuero fino, al primer tirón la pestaña metálica cortará la piel como una cuchilla. Este problema se acentúa en cueros curtidos al cromo blandos, que ceden y se estiran con facilidad. En pieles de curtición vegetal, al ser más rígidas, las fibras pueden fracturarse de golpe. Planifica siempre la posición de los orificios en las primeras fases del patronaje.
Herramientas imprescindibles para la colocación
La colocación profesional de ollaos precisa de tres herramientas básicas: un sacabocados para cuero de golpe, una base o sufridera y un embutidor para ollaos. Improvisar con alicates o destornilladores solo estropeará el herraje y el material.
El sacabocados de golpe debe elegirse en función del diámetro exterior del cuello del ollao. El orificio debe tener la misma medida exterior del cuello o ser 0,5 mm menor. El cuero es elástico; encajar el cuello en un orificio ligeramente más ajustado hace que el material abrace el metal, evitando que el herraje gire tras fijarlo. Si usas un ollao de 8 mm (diámetro interior), su cuello exterior rondará los 8,5 mm. Un orificio hecho con un sacabocados de 8 mm resultará óptimo. Troquelar un agujero demasiado grande es un error crítico: el ollao quedará suelto y se acabará saliendo.
La sufridera es una base metálica con una cavidad cóncava. Su función es alojar la pestaña superior del ollao durante el impacto para preservar su curvatura original. Apoyar el herraje sobre una superficie plana de metal aplastará la pestaña embellecedora sin remedio.
El embutidor es un punzón de acero con un extremo torneado con un perfil específico (habitualmente cónico con una curva en la base). Este perfil abre el cuello hacia afuera y lo repliega hacia abajo. Cada tamaño de ollao necesita su propio embutidor a medida. Usar un embutidor de 6 mm para un ollao de 10 mm deformará el cuello y lo agrietará.
Para golpear el embutidor, utiliza exclusivamente un mazo de polímero, nailon o madera. El uso de un martillo de acero convencional deteriora las herramientas (deformando sus cabezas) y dificulta el control del impacto, lo que a menudo aplasta el herraje por completo. Como alternativa al trabajo manual, la prensa de palanca con sus correspondientes troqueles elimina el golpeo y aplica una presión progresiva y vertical, ofreciendo un control total sobre el remachado.
Paso a paso: Colocación correcta de un ollao
El siguiente procedimiento asegura una colocación limpia, minimizando el riesgo de dañar tanto el cuero como el herraje. Requiere precisión y trabajar sobre una superficie rígida y firme (como un bloque de granito).
1. Troquelado del orificio: Coloca el cuero sobre una plancha de corte adecuada (o placa de polímero para no mellar el filo). Sitúa el sacabocados en perpendicular a la flor de la piel. Golpea con firmeza con el mazo hasta atravesar el material por completo. Retira el bocado de cuero sobrante.
2. Colocación de la pieza principal: Introduce el cuello del ollao en el orificio desde el lado de la flor (la cara vista y lisa del cuero). El cuello debe entrar con una ligera resistencia. Presiona la pestaña hasta que quede totalmente asentada contra la flor.
3. Preparación de la base: Apoya la sufridera sobre el bloque firme. Coloca el cuero con el ollao insertado sobre la sufridera, asegurándote de que la pestaña encaje con precisión en la concavidad. El cuero queda ahora con el lado de la carne hacia arriba y el cuello tubular asomando por el orificio.
4. Colocación de la arandela: Inserta la arandela sobre el cuello saliente. Fíjate en su orientación: la mayoría presenta una cara plana y otra ligeramente convexa o curvada. La cara convexa debe mirar hacia arriba, ya que sobre ella deslizará el metal del cuello al abrirse.
5. Remachado: Introduce la punta del embutidor en el centro del cuello. Asegúrate de mantener la herramienta totalmente vertical, a 90 grados respecto a la mesa. Aplica un primer golpe con el mazo de fuerza media para iniciar la apertura del metal. Comprueba que el cuello se abra de forma regular. A continuación, aplica varios golpes secos y controlados, girando el embutidor un cuarto de vuelta entre golpe y golpe. Así conseguirás que el metal se curve homogéneamente en todo su perímetro, fijando con firmeza la arandela contra la carne del cuero.
Resolución de problemas: ¿Por qué el ollao se raja o gira?
Incluso los artesanos con experiencia cometen fallos al colocar herrajes. Conocer las causas de los problemas más habituales te permitirá corregir la técnica a tiempo.
Problema: El ollao gira dentro del orificio tras remacharlo.
La causa suele ser un orificio demasiado grande troquelado en el cuero. Si el sacabocados era 1 mm mayor que el diámetro exterior del cuello, el metal no encuentra soporte en el material. Otro motivo es un cuero demasiado fino para la longitud del cuello: el embutidor cerró el metal al límite de su recorrido, pero sin llegar a comprimir el cuero. La solución consiste en troquelar orificios más ajustados o interponer una arandela de cuero adicional entre la carne y la arandela metálica para ganar grosor.
Problema: El cuello se raja y forma picos triangulares cortantes.
Ocurre sobre todo con herrajes de acero económicos de baja ductilidad. También puede deberse a un embutidor con un perfil inadecuado (un cono demasiado afilado que corta el metal en vez de moldearlo) o a un golpe con fuerza excesiva. Conviene golpear con menor intensidad pero más veces, facilitando la deformación progresiva del metal.
Problema: La pestaña embellecedora superior queda aplastada o rayada.
Se debe a un apoyo inadecuado durante el golpeo. Usar una chapa plana de acero en lugar de una sufridera cóncava aplana la curvatura de la pestaña. Si la base está sucia o con muescas, transferirá esas marcas al latón blando o al baño galvánico del herraje. Mantén siempre las herramientas limpias.
Problema: El ollao se remacha torcido y un lado se abre más que el otro.
La causa es sujetar el embutidor inclinado. Si la herramienta no está perpendicular al recibir el impacto, toda la fuerza se descarga sobre una de las paredes del cuello. Mantener la verticalidad resulta primordial. Si tienes dificultades constantes para mantener el ángulo recto, el uso de una prensa manual resuelve este problema por completo.
Ollaos según el tipo de cuero: Vegetal vs Curtido al cromo
El comportamiento del cuero al troquelar y remachar herrajes depende directamente de su proceso de curtición. La piel de curtición vegetal y el cuero curtido al cromo exigen técnicas distintas.
La piel de curtición vegetal (cuero vegetal) es densa, firme y conserva muy bien la forma. Al troquelar un orificio de 8 mm, este se mantiene como una circunferencia limpia. Durante el remachado, las fibras del cuero vegetal se comprimen ligeramente bajo la presión de la pestaña y la arandela, creando una unión muy sólida. Es el material idóneo para colocar herrajes. Solo se debe tener precaución con herrajes de acero sin tratar o de latón crudo: los taninos vegetales presentes en la piel, combinados con la humedad ambiental, pueden reaccionar con el metal y generar con los años un cerco verdoso u oscuro alrededor del ollao.
El cuero curtido al cromo es flexible, blando y de textura más esponjosa. El orificio troquelado tiende a deformarse y estirarse. Si instalas un ollao directamente en una sola capa de cuero al cromo fino de 1,5 mm, existe un riesgo alto de que el orificio ceda bajo tensión y el herraje termine saliéndose. Al trabajar con pieles al cromo blandas es necesario usar refuerzos: intercala entre las capas de piel (o pega en el lado de la carne si la pieza no lleva forro) una cinta de refuerzo estructural o una pieza de serraje rígido antes de perforar. Esto aporta la consistencia que el cuero al cromo no tiene por sí mismo. Recuerda además que el acabado de la flor en los cueros al cromo viene sellado de fábrica; no admiten productos de acabado acuosos, por lo que no es necesario intentar tratar el canto del orificio con pintura para bordes antes de colocar el ollao.
Preguntas frecuentes
¿Cómo diferenciar un ollao de un remache tubular?
El ollao protege un orificio pasante, dejando el centro abierto para poder cruzar un cordón, tira o tireta. El remache tubular, en cambio, une dos o más capas de material de forma fija, cerrando el orificio por completo y presentando cabezas macizas en ambos lados.
¿Se puede colocar un ollao sin sufridera?
No es aconsejable. Trabajar sobre una superficie plana sin la cavidad adecuada aplastará la pestaña embellecedora en la flor del cuero, arruinando la estética de la pieza.
¿Cómo quitar un ollao mal colocado sin estropear el cuero?
Se debe cortar con cuidado el cuello remachado por el lado de la carne utilizando unos alicates de corte diagonal precisos, evitando rozar la piel. Una vez eliminada la rebaba metálica, la pieza principal se empuja hacia afuera por la flor.
¿Se oxidan los ollaos?
Los de acero pueden oxidarse si el baño galvánico se raya o fisura durante el remachado. Los ollaos de latón macizo y los de acero inoxidable no se oxidan.
¿Por qué se arruga el cuero alrededor del ollao tras remacharlo?
El fruncido se produce al aplicar un golpe excesivamente fuerte sobre un cuero fino o blando. Una fuerza desmedida aplasta las fibras en vez de comprimirlas gradualmente. Conviene golpear con más suavidad o añadir un refuerzo interno en la zona de fijación.
Por dónde empezar
La variedad de herrajes disponibles puede resultar confusa al principio. Para dar los primeros pasos no necesitas un catálogo completo de tamaños ni una prensa profesional. La mejor opción inicial es adquirir los dos tamaños más polivalentes: 5 mm y 8 mm. El tamaño de 5 mm te servirá para llaveros, etiquetas o para reforzar orificios en correas estrechas. El de 8 mm te permitirá confeccionar bolsos pequeños tipo saco y pasar cordones de cierre.
Elige preferiblemente ollaos de latón macizo. Resultan más fáciles de trabajar para principiantes, ya que su ductilidad favorece un remachado uniforme y reduce las probabilidades de que el cuello se fracture ante un golpe descentrado. Hazte con dos embutidores manuales específicos para esas medidas, una sufridera con varias cavidades y un mazo de polímero.
La clave para dominar el proceso es practicar en retales. Antes de colocar un herraje en un bolso terminado tras horas de trabajo, toma un retal de cuero con el mismo grosor. Troquela el orificio, escoge el ollao con el largo de cuello correcto y remáchalo. Comprueba que el metal haya cerrado de forma simétrica, que el ollao no gire y que la flor no presente marcas. Cuando el resultado en el retal sea impecable, repite la operación en tu proyecto definitivo.







